En nuestra democracia hay varias formas de hacer leyes, la que ha escogido el gobierno para esta reforma es el Decreto Ley, lo que se entiende popularmente “por mis cojones”. Este suele ser el procedimiento más usual de los gobiernos menos dialogantes, como parece, al menos en todas las medidas que ha tomado en el poco tiempo que lleva ejerciendo el actual gobierno del Partido Popular. Es de suponer que esta será máxima de toda la presente legislatura, por su talante político y naturalmente su mayoría absoluta.
Desmenuzando el contenido de la reforma, se comprueba claramente el espíritu filosófico liberal de su esencia: cuanto más barato es el despido menos miedo tienen los empresarios a contratar de forma indefinida. Esta es la falsa justificación defendida por el gobierno y su partido. La realidad es otra muy distinta; la verdad es que rebaja el coste del despido, acaba con la autorización administrativa en los ERE y reduce la capacidad de los sindicatos a la hora de negociar en las relaciones laborales. Lo de crear empleo es una falacia que no se la cree ni Rajoy y, prueba de ello, es que días antes de la promulgación de esta reforma laboral, dijo en el Parlamento que el paro seguirá subiendo este año. Los precedentes de esta Ley son las manifestaciones antes y durante la campaña electoral de destacadísimos miembros de PP. Mariano Rajoy, presidente: El PP no pretende abaratar el despido. González Pons, vicesecretario de comunicación: No vamos a abaratar el despido. Cristóbal Montoro, portavoz de economía: El problema económico de España no se soluciona con el abaratamiento del despido. Soraya Sáenz de Santamaría, actual vicepresidenta: Lo que necesita España no es facilitar el despido. Esto es lo que decían, que no se parece en nada a lo que han hecho. Algo por otra parte muy habitual históricamente en la derecha española.
La valoración de la CEOE, del FMI el BCE y la UE es muy positiva, no cabía esperar otra cosa, ya que es una reforma apropiada para un país intervenido como Portugal o Irlanda. Implanta prácticamente el despido libre en las empresas de menos de cincuenta trabajadores dejándoles a los pies de los caballos azules. Las leyes son normas jurídicas que regulan la convivencia entre los ciudadanos, por lo que deben ser justas y proporcionadas, esta no solo no lo es; además, va a perjudicar a millones de trabajadores en su calidad de vida y su futuro. Algo para lo que los gobiernos democráticos nunca son elegidos…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada