Sevilla, se convertido en lo poco que llevamos de año, en la ciudad de los congresos de los dos grandes partidos. No, por sus altísimas cifras de paro. No, por su despejado camino a la pobreza. No, por el callejón sin salida donde se encuentra su futuro. Simplemente porque el 25 de Marzo se celebran las elecciones andaluzas. Es evidente que solo por esto, se fijan en la capital de Andalucía las poderosas formaciones políticas. Para estos políticos, los ocho millones de andaluces solo somos una cuestión electoral. El que nos encontremos a la cabeza con mucha diferencia de los demás territorios de España, en los peores rankings económicos y sociales tiene una importancia relativa; al fin y al cabo, somos el Sur. Que otra deducción podemos extraer del reciente Congreso Nacional del Partido Popular en nuestra ciudad. Un congreso donde lo único que se ha hecho, es un despliegue de autocomplacencia y votaciones unánimes. Unidad interna y aplausos, aplausos.
Os repito que vengo en son de paz. Bebed tranquilo, que no ha llegado vuestra hora, ni la mía. Nos encontraremos de nuevo, y en esa ocasión espero darme más arte. Quiero acuchillar a vuestra merced con calma, espacio y tiempo. Se trata de una cuestión personal. Profesional incluso. Y de profesional a profesional ajustaremos cuentas, después de las elecciones andaluzas.
GUALTERIO MALATESTA
Estas palabras que corresponden a una conversación entre el Diego Alatriste y su singular enemigo Malatesta, personajes de la saga de libros del Capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte. Podría ser la traducción perfecta, del mensaje subliminar que el Partido Popular ha mandando al pueblo español desde Sevilla. Con la batería de medidas de recortes y ajuste que ha puesto en marcha para salvarnos de la crisis. Es altamente preocupante, el cariz de regresión que puede tener la sociedad española con la actual línea política de este gobierno de derechas. Y tan solo estamos en el preámbulo de la legislatura.
Es evidente, que con este congreso, la cúpula de PP ha querido darle el impulso definitivo a Javier Arenas, en su eterno camino a la presidencia del gobierno de la Junta de Andalucía. En mi opinión, han cometido un error táctico político, por exceso de confianza con la reciente reforma laboral. Solo queda poco más de un mes para comprobarlo, quizás se le torne muy amargo al Sr. Arenas, el fausto de este congreso de Sevilla. Porque Andalucía a pesar de tener una sociedad muy fragmentada, con una población creciente en situación precaria; además, tiene la cultura más antigua de Europa, tiene dignidad y también memoria. Por lo que quizás Javier, continúes siendo lo que hasta ahora: El aguador de Sevilla.
El titulo de este artículo en ruso, es un pequeño detalle con los muchísimos lectores que en este país siguen mi blog. Спасибо.
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